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Un ciberamigo, un ciberorgasmo y una posible realidad. PARTE 1

Un ciber amigo, un ciberorgasmo y una posible realidad. Parte 1 Tiendo a pasar parte de mi día a día en internet por cuestione...

lunes, 1 de febrero de 2016

¿Quién eres tú?



¿Quién eres tú?


Te miro, te vas acercando a mi y mi respiración empieza acelerarse. No te conozco, no se quien eres pero tu mirada me perturba. Poco a poco el espacio entre nosotros se hace mas estrecho y siento la necesidad de huir, pero no lo hago. Mi pecho se eleva cada vez más rápido, la boca se me abre sin darme cuenta y veo en tus labios una sonrisa de orgullo. Egocéntrico, engreído y arrogante, me estás poniendo nerviosa y lo sabes.

Tu mano agarra mi muñeca y tiras de mi, choco con tu pecho y miro hacía arriba sin mover la cabeza. Me presionas contra ti y no puedo moverme. Siento el calor emerger de mi interior, mis piernas tiemblan, sin poder hacer nada mas y sólo pienso en que me estás haciendo. Tus ojos oscuros ven a través de mi, y me pierdo en esa solitaria mirada cargada de malas intenciones.
Subes tu mano por debajo de mi falda y soy incapaz de negarme a sentirte.

¿Quién eres? Alto, guapo, atractivo, misterioso, implacable vestido y presionando mi cuerpo contra la pared... No recuerdo cuando fue la última vez que estuve tan excitada. Intento quitarme pero tu mano presiona mi cuello y me obligas a mirarte, que me niegas con la cabeza, dejando claro que no voy a poder huir de ti.

Me sueltas, te aflojas la corbata despacio, sin dejar de clavar tus ojos en los míos, amenazantes y seductores. Me atas las muñecas tras la espalda a pesar del miedo que me estás ocasionando no opongo resistencia. Me es imposible hacer otra cosa que no sea morderme el labio por nerviosismo y vergüenza. Mi mente me dice que huya pero mis piernas son incapaces de hacerlo. La humedad en mi empieza a crecer y mi cara se sonroja, avergonzada por que una parte de mi desea Fsaber donde llega esto.
Pones la mano en mi cabeza, obligándome a estar de rodillas ante ti, me pides que abra las piernas mientras miro al suelo. Te sitúas tras de mi, y mis nervios se mezclan con incertidumbre, no se por que te hago caso, ni por qué quiero hacerlo. Me pegas un tirón en el pelo que me hace mirar hacía arriba, no entiendo este juego, ¿Qué haces conmigo?

Intento hablar y un dedo en tu boca me indica que me calle. Me pones mirando al suelo nuevamente, mientras escucho el sonido metálico del cinturón abrirse, suspiro con miedo sin saber que harás conmigo. Sin darme cuenta noto el cuero en mi cuello y un nudo se forma en mi garganta cuando tus labios rozan mi oído para susurrarme algo que me humedece por completo "Te voy a follar como nadie lo ha hecho nunca".

Estás de rodillas tras de mi, metes una mano entre mis muslos subiendo por completo la falda, y la llevas hasta mis bragas, donde noto tus dedos por encima de ellas. "Veo que te gusta lo que hago". Mi boca entreabierta con respiraciones alteradas lo dice todo, y supongo que notar lo mojada que estoy por ti también.
En el suelo metes la mano en mis bragas mientras me lames el cuello y con tu otra mano me estiras del pelo para exponer mi piel a ti. Me muerdes, me saboreas, me lames, me haces gemir... tú, un desconocido que acabo de ver y no se de donde sale.
Siento como introduces dos dedos en mi interior y mi carne se abre para recibirte con pequeños placeres que deseo que amplíes.

Me dejo llevar por lo que me haces "receptiva y abierta para mi, sólo para mi, y cuando me apetezca a mi. Mía." Siento como mi orgasmo se aproxima y paras mientras noto como te ríes. ¿Te burlas de mi? "Eres mía y te correrás cuando yo quiera que lo hagas. Levanta".
Obedezco, mientras me ayudas a incorporarme y me pones contra la pared. Me bajas la falda y la ropa interior dejándome desnuda de cintura para abajo. Me das la vuelta y abres mi camisa de un tirón, haciendo que los botones salgan disparados por toda la habitación. Sonríes al ver mi sujetador, de encaje negro, mientras te relames los labios... no tienes reparos en estirar de el y que los tirantes se suelten, dejándome los pechos libres y dispuestos para ti. Acercas la cara y me muerdes un pezón, erecto por la excitación. "Ahh" se me escapa mientras no puedo dejar de mirarte.

Te quitas, das la vuelta y te veo desaparecer. No se el tiempo que ha pasado pero vuelves con algo en la mano, me lo pones en los ojos y me privas de verte. Siento como si fuera a desfallecer ante ti. Noto algo frío, fino, ¿cuero? Huele a cuero. Me recorre los labios, baja por mi barbilla, rozas mi cuello y vuelves a subirlo a mi boca, me pides que lama, ¿una fusta? Pero qué...
No te hago caso y me das con ella en el pecho, me duele "Me gusta que me obedezcan, probemos otra vez" me dices mientras la pones en mi boca y yo misma la abro y empiezo a chupar "buena chica", bajas por mi cuerpo, mojándome con mi saliva. Te recreas en mis pezones, acariciando y haciendo que me arquee contra la pared. Mis sentidos se disparan al no poder verte y todo me parece mas intenso. Se acerca a mi intimidad, casi me rozas, poco a poco me acaricias mi sexo húmedo con el frío cuero, y sin esperármelo me das una sacudida ahí que me hace temblar las piernas.

Voy a caer, pero me agarras y me pones de cara la pared y ahora el cuero acaricia mi culo, una y otra, y otra vez, mientras el dolor y el placer se forman de manera rojiza en mi blanca piel. "Me recordarás durante un tiempo, y no se si por el dolor que voy a darte o por el placer que sentirás cuando te haga correrte y te folle una y otra vez"
No entiendo por qué, lo que me haces me proporciona ambas cosas a partes iguales, pero oírte susurrarme obscenidades en mi oído no ayuda a sino incrementar la excitación y querer saber hasta donde me llevarás. "¿Te gusta, verdad? Estás deseando que te abra las piernas, deje la fusta y me meta en ti. Ansías sentirme, puedo oler como te empapas con mis juegos. Yo se lo que eres, lo que buscas, lo que necesitas, no puedes ocultarte de mi, ni de tu deseo profundo que empieza a salir bajo mis manos. ¿Te preguntas quién soy? Quizás debas preguntarte, ¿quién eres tú? Sólo he necesitado escarbar un poco para comprobar que necesitas de mi. Pero hoy, voy a usarte yo, por que eso es lo que te gusta, ¿verdad? Someterte ante mi".

Noto la fría palma de tu mano en mi culo, azotando una, dos, y tres veces hasta que me levantas un poco y noto la punta de tu miembro duro en mi entrada "quizás te duela pero el placer que anhelas pronto te llegará, me encargaré personalmente de ello cuando me sientas moverme dentro de ti". Me penetras despacio, agarrando mi cintura con ambas manos, cuando estás dentro de mi, siento un ligero dolor que poco a poco se va mezclando con tu promesa de placer. Empiezas a moverte en mi interior y me agarras del cuello haciendo que esté completamente unida a ti, cada vez mas intenso, mas rápido, mas fuerte, mientras mi cuello se siente prisionero y me aprietas la garganta con tu fuerza descontrolada.

Soy una muñeca a punto de romperse, tu muñeca lista y expuesta para ti y tus juegos. Bajo tus manos me llevas a un punto de no retorno entre placer, deseo y dolor que me eleva al orgasmo y haces que quiera obedecerte. Mi instinto me dice que eres peligroso pero la idea de no conocerte no me hace echar marcha atrás, sino mas bien atraerme y saber que puedes hacerme.
Me sueltas el cuello y noto como respiro mas fuerte, sintiendo esa parte de mi libre. Ahora tus manos agarran mi culo y me embistes cada vez mas fuerte hasta que me corro y siento que me caigo si no fuese por tus manos que me mantienen en pie. Mis gemidos inundan la habitación y me agarras del pelo para verme la cara mientras me quedo sin fuerzas ante ti y me corro sobre tu erección palpitante que ansia liberarse. Como si mi cara ardiendo te excitara, aumentas las embestidas hasta que con un azote que me hace gritar siento como te tensas y te corres dentro de mi. Mientras te mueves en los últimos compases siento tus dedos clavándose en mi carne de manera bruta y animal... la piel me arde, siento como si se enrojeciese bajo tu tacto.

Te separas de mi y tras un silencio que me parece eterno me doy la vuelta y me quito lo que tapa mis ojos, pero no estás. ¿Qué acaba de pasar? ¿Acaso estoy soñando?...

1 comentario:

  1. Muy buen relato, casi poético. Bien narrado.

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